Cómo hacerle un Ta-Nehisi Coates a quien intenta hacerte un Cornel West. Tercera parte

““Vile as I am,” states one of the characters in Dostoevsky’s The Idiot, “I don’t believe in the wagons that bring bread to humanity. For the wagons that bring bread to humanity, may coldly exclude a considerable part of humanity from enjoying what is brought.” James Baldwin

Ta-Nehisi Coates cierra su cuenta de twitter con más de 1.25 millones de seguidores con el mensaje “Peace, y’all. I’m out. I didn’t get in it for this” y, algún tiempo después, hace unas breves declaraciones a The Atlantic sobre la disputa. La discrepancia entre ambos intelectuales ha sido valorada desde distintas posiciones y algunos de los precedentes de la misma han sido explorados en la prensa. Puede quedar la sensación, sin embargo, de que Ta-Nehisi, el escritor que ha declarado que prefiere tener los dos pies bien asentados en el suelo cuando lanza un puñetazo, huye del enfrentamiento con Cornel West, aun a costa de sacrificar su reputación ante más de un millón de personas interesadas en leer sus comentarios en twitter. ¿Llevan la cobardía o la abulia a semejante decisión? ¿Deben sentirse sus seguidores decepcionados?

Valorar la acción de Ta-Nehisi ante los ataques de Cornel West, así como ante las reacciones que estos ataques desencadenaron, requiere que pensemos acerca de cuál es la actitud razonable ante los desacuerdos cruzados. Desde la epistemología contemporánea se ha prestado mucha atención a cuál debe ser nuestra actitud cuando nos encontramos ante un desacuerdo entre pares, un desacuerdo en el que ambas partes tienen acceso a la misma información y sostienen sus opiniones, contrarias, de manera consistente con los principios que cada cual defiende. Hay quien cree que el conocimiento avanza cuando cada parte aguanta su posición y busca mejores argumentos para atrincherarse, otras personas piensan que lo racional es disminuir el grado de confianza que uno tiene en sus propias creencias. Mucha menos atención se ha prestado a la caracterización de los desacuerdos cruzados y a la reflexión acerca de cuál debe ser nuestra actitud cuando descubrimos que estamos ante uno de ellos.

En un desacuerdo cruzado cada una de las partes concibe de manera distinta la disputa. Cornel West y Ta-Nehisi Coates han concebido de maneras radicalmente distintas la disputa que protagonizaron. Cornel West cree que el desacuerdo depende de cómo conciben ambos, en términos generales, el mundo. Cree que abandonar la tradición profética es a la vez perjudicial para los afroamericanos y una mala guía para quien quiera comprender las ideas de quienes protagonizaron la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Ta-Nehisi Coates cree que la discusión se debe simplemente a una diferencia de opinión acerca de cuál es el alcance de su crítica a la política exterior y económica del gobierno de Obama. Cuando Cornel West hace públicas sus opiniones, recibe apoyos de lo más variopinto. Opiniones distribuidas a lo largo del espectro ideológico parecen agruparse, con respecto a este tema, de un modo difícilmente comprensible. Además, se muestran impermeables a los argumentos de la otra parte: se ha producido un caso de polarización.

Si la polarización no beneficia tu propia agenda, ¿qué debe hacer alguien que descubre que el desacuerdo cruzado en el que se ha visto inmerso está fomentando una dinámica de polarización como la descrita? Esencialmente cabe pensar en dos respuestas posibles. En primer lugar, uno puede intentar detectar cómo concibe exactamente la otra parte el desacuerdo en el que nos encontramos y tratar de homogeneizar la disputa, o bien adoptando la concepción del debate de la otra parte, o bien tratando de reconducir las opiniones del otro acerca del tipo de desacuerdo que se debería estar teniendo. Ta-Nehisi Coates podría haber intentado discutir la cuestión de fondo que Cornel West parece estar planteando, en lugar de responder a las cuestiones fácticas que de hecho Cornel West propone, o intentar clarificar los términos del debate para que ambos discutan cuestiones de hecho. Dependiendo de lo rápido que avance la polarización de las opiniones de quienes presencian la discusión, puede que esta primera estrategia resulte demasiado costosa. Estos intentos requieren tiempo y nuevas rondas de intercambio dialéctico. En determinadas circunstancias puede que apostar por esto resulte demasiado costoso. Solo queda entonces, parece, una segunda estrategia posible: abandonar el conflicto para tratar de minimizar las pérdidas que la polarización podría llevar consigo. Es posible pensar que, cuando Ta-Nehisi Coates vio a líderes de la derecha xenófoba situándose explícitamente del lado de Cornel West, entendiera que el coste de intentar reconducir la discusión era demasiado alto y que la única alternativa viable era abandonar el barco.

Saltar del coche en marcha en este caso supone para Coates perder una posición privilegiada, y previsiblemente ver cómo sufre su reputación entre sus seguidores. Tenemos que entender, por tanto, que las pérdidas que el escritor piensa que pueden producirse en relación con sus intereses generales son mucho mayores en caso de que la polarización siga en aumento. Coates parece creer que su agenda política no es compatible con un marco polarizado como aquel al que contribuía su desacuerdo cruzado con Cornel West y que su compromiso con esta agenda está por encima de la pérdida que supone el abandono de su cuenta de twitter. También puede ser, por supuesto, que las causas fueran el miedo o la pereza.

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